En casa del programador, web de corchopán

Ocurre a menudo, uno acaba tan harto o cansado de sus labores habituales que acaba descuidando aquellas aficiones que tienen que ver vagamente con su trabajo. En el caso de las páginas web a cargo de informáticos, personales o no, es habitual.

La web de Mercurysteam, bienvenidos a 1995

La web de Mercurysteam en 2011, "Bienvenidos a 1995"

Es divertido ver como esto ocurre Incluso en el entorno laboral. Titanes como Mercury Steam Entertainment (creadores del último Castlevania Lord of Shadows) o Novarama Technologies SL (creadores de la saga Invizimals bajo el auspicio de Sony) mantienen páginas con un aspecto absolutamente anacrónico, muy lejos de sus posibilidades y su talento real.

Sin dármelas de nada y aunque en grados de separación estoy a un par de rizos de Daniel Sánchez-Crespo, esta página personal poco o nada tiene que ver con arriba citadas. Solo un detalle nos acerca, esta página ha sido descuidada durante meses, casi años. Los menos desmemoriados, o puede que los más cercanos, tal vez recuerden mi paso por blogger o el anterior diseño oscuro de la web. Decidido a darle algo de vidilla y a retomar el espíritu con el que la comencé he cambiado el diseño de la página.

Los más avispados habrán notado las carencias respecto otras páginas de índole similar. En el presente diseño no existe ninguna barra lateral. La razón fue darme cuenta de que la tendencia de los administradores y diseñadores a poner publicidad o enlaces poco relevantes ha hecho que los usuarios los ignoren, cual bloque publicitario en televisión. Esto significa tener un bloque de al menos 200px2, puede que 300px2, de contenido interesante o no pero a todas luces muerto. A sabiendas de este detalle en VideoShock se optó por retirar prácticamente todo el contenido superfluo del lateral y dejar únicamente el acceso al contenido generado por los propios usuarios. Aquí podría haber hecho lo mismo, ¿realmente podría? no creo que sirviese de mucho.

Otro de los cambios en mi enfoque sobre esta web fue darme cuenta de una perugrollada, estoy manteniendo una página personal. Esto no es un portafolio virtual de mi trabajo y si lo fuese el contenido superfluo distraería. No estoy creando un portal y tampoco una comunidad así que tampoco tiene sentido intentar fomentar los comentarios, de hecho, en gran medida considero que esa batalla está perdida.

Alguien podrá pensar que es algo raro que ni siquiera haya implementado una pequeña sección de enlaces. Bueno, con perdón, no creé esta página para que me diese dinero ni tampoco para comerle el pito virtualmente hablando a nadie. Para bien o para mal el protagonista soy yo. Puede que en algún momento me enajene y ponga algún listado en el pie de página… o puede que no. ¿Preguntas, respuestas? Me lo imaginaba.

En cualquier caso bienvenidos a esta nueva etapa de mi aventura onanística digital personal.

Mis destacados de la última década y el último año (2010)

Al margen sobre la posible polémica acerca de cuando acaba la década o cuando empezó, muchas páginas y algunos compañeros han realizado una pequeña lista justificando los títulos que más han significado para ellos, o que títulos les han defraudado más, y tras haber sido interrogado en un par de ocasiones he decidido dar una pequeña explicación por aquí.

Así pues, estos son los títulos, una lista absolutamente subjetiva:

- The Longest Journey (1999): La última gran aventura clásica que llamó mi atención. No fue una travesía perfecta y mucho menos al final pero desde luego fue una aventura memorable. Con Deck13 y Moment of Silence a parte, hasta que TellTale rescató el género para mi ha estado casi hibernando.

- Final Fantasy IX (2000): Uno de los pocos “JRPGS” que realmente he disfrutado en la última década, me encantó la historia justo por lo que muchos la critican, parece un cuento y los diseños son algo infantiles. Imprescindible el objeto que te evita los combates aleatorios, la gran pega de (casi) todos los “FF”,  a partir de ahí sobre ruedas. La palabra es.. bonito.

- Max payne (2001): Su originalidad en algunos niveles de pesadillas o su forma de hilar la historia me enganchó hasta el final. Tiempo bala para todos.

- Rez (2001): Para un fanático de la música electrónica, los “Shooters on Rails” y los experimentos este juego es algo así como el paraíso. Rejugable 100%. Aun sigo jugándolo, de hecho lo prefiero por encima de Panzer Dragoon Orta, aunque este último se quedaría cerca.

- Devil May Cry (2001): Combates “frenéticos” y mucha chulería. Fue el segundo juego que compré de PS2 y por aquel entonces mi ritmo de compra (que no de préstamo o alquiler) era muy bajo, me lo acabé en varios modos de dificultad en más de una ocasión. Un beat’em en 3D, echaba de menos por aquel entonces algo de acción tras las toneladas de “JRPG” de PSX.

- Metroid Prime (2002): La reinvención de un clásico, toda una sorpresa tanto para los fans como para los poseedores de una consola con un catálogo que no trajo muchas alegrías. Desde luego alegró mi triste colección de juegos de GC. Aunque me acomodé al control con facilidad durante la exploración lo sufrí al principio en los combates.

- Psychonauts (2005): Tim Schaffer en ocasiones se deja llevar por sus fantasmas y obsesiones, momento en el que nos deja un “Full throttle” o peor, Brutal Legend, pero a veces sus pequeñas obsesiones vienen en forma de regalo, y es lo que para mi fue este extenso plataformas, uno de los pocos plataformas que se han hecho en los últimos años que realmente me han entretenido, de hecho es uno de los pocos plataformas puros que se han hecho en los últimos años. Una propuesta original en su guión y lo suficientemente clásica como para no ser molesto de jugar. Salvo por los últimos niveles, donde parece que el caballero únicamente pretendía tentar nuestra paciencia en vez de nuestra habilidad.

- Oblivion (2006): El momento en el que llegó a mis manos fue especial, durante casi un año de convalecencia sin apenas poder salir de casa necesité de múltiples válvulas de escape, disponer de un mundo tan inmenso a mi disposición donde mi abanico de opciones, más allá de héroe o villano, me permitían adoptar gran cantidad de oficios propios de la fantasía épica me salvó un poco de la locura en los momentos de ocio.

- Portal (2007): Puzles y física en 3D, me encantan los juegos de Puzle, me vuelven loco!

- Mass Effect (2007): Lo único que nunca me acabó de KotOR fueron los combates, básicamente es el mismo tipo de juego cambiando las escenas de acción por una jugabilidad propia de un Shooter, algo descafeinado pero aceptable. Haber fusilado el 80% de los libros de ciencia ficción que he leído desde luego ha mejorado mi aceptación de la trama y su guión, algo bastante importante en un RPG, aunque sea tan descafeinado como este.

- World of Goo (2008): Una historia simple y funcional, dulce, con una jugabilidad innovadora, pero sobre todo con un diseño de niveles divertido que no me aburrió en ningún momento, casi en cada nivel se presentaba alguna pequeña variación esquivando así el gran cancer de los diseños de hoy en día, la excesiva repetición ( no en un género, no puedes reinventar la rueda en cada título, sino en un mismo juego), todos los niveles no pueden ser exactamente iguales. Indie, multiplataforma (Linux incluido) y encima original, me robó el corazón.

¿Y que destacaría en este último año?  Sin dudarlo, los siguientes:

- Shadow Complex (2009): Un pequeño gran juego que recupera una de las mecánicas de juego que más me engancharon en mi niñez. Una muestra evidente de que se puede crear juegos de última generación con un presupuesto generoso y mecánicas de juego bidimensionales, encima es divertido.

- Batman Arkham Asylum (2009): No es el mejor juego que he jugado, tiene algunas deficiencias, pero creo que es lo más cercano a Batman que he visto fuera de un cómic, tanto en su desarrollo como en su manejo.

VideoShock

Tanto Ramón Nafria (Nae) como Antonio López (MrPengo) o yo mismo, llevamos mucho tiempo vinculados al mundo del videojuego de un modo u otro, a lo largo de los años nuestra implicación y conocimientos en el mismo ha ido en crecimiento, nos hemos encontrado y hecho amigos de multitud de profesionales con inquietudes formativas e informativas. Era inevitable que llegara el momento en que diéramos el paso de iniciar nuestra propia publicación.
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